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Hola. Quiero dar las gracias a sudistrito.com por la oportunidad que nos brinda a todos los vecinos de este barrio de dar nuestra opinión sobre las cosas que nos rodean.
Yo me he animado y os voy a contar algo que realmente no tiene nada que ver con el barrio y que podría haber pasado en cualquier sitio, pero me ha pasado a mí, vecina del barrio y me apecete comentarlo. Espero que lo publiquen.

Para introducirlo diré que pertenezco a una familia tradicional y conservadora, con las ventajas e inconvenientes que esto conlleva y, logicamente, en gran medida es lo que transmito a mis hijos.
Tengo dos, niño y niña de 9 y 7 años respectivamente, que van a un colegio religioso barrio.
Bien, pues todas las mañanas hacemos el mismo recorrido para ir al colegio, y muchas de esas mañanas nos cruzamos con un sacerdote de los pocos que ya quedan que van con sotana por la calle (si se me permite la frivolidad para ser más gráfica, y con todo mi respeto, diré que es uno de esos sacerdotes bárbaros que dá gusto ver, con una facha imponente y que la sotana le sienta de maravilla. Esto, salvando las distancias, es como algunos otros colectivos, que sin el uniforme perderían mucho...).

Bueno, pues cual no sería mi sorpresa cuando mi hija de casi 8 años (¡¡yo a su edad hacía 2 años que había hecho la primera Comunión!!), me dice "mámá, ese señor de negro, ¿de qué va disfrazado?..."
Yo no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. ¿Os lo imaginais?. ¡Me daban sofocos! (¡Vamos, que si se encuenra una noche a un sacerdote con sotana y a una monja con hábito, cree que es Halloween!!). ¡No os cuento el repaso que dí a mis hijos sobre sotanas, hábitos, tocas y casullas...!

Diré que en la primera oportunidad que tuve, conté al sacerdote la curiosa anécdota, (bueno modifiqué el término que utilizó mi hija de "disfrazado" que me parecía muy irreverente, por el de "vestido"), y sabedora de que hay gente que les critica la sotana, le comenté que a otros, sin embargo, nos gusta que la vistan.

Yo supongo que la idea de este portal no es abrir polémicas, pero como por otra parte es un foro de opinión, yo doy la mía y espero que la publiquen, aunque no sea "politicamente correcta" en estos tiempos que corren, pues, aunque conozco los argumentos de la cercanía que se utilizan en defensa del abandono de los hábitos, mi opinión es que cualquier religioso debiera llevar con orgullo los distintivos de la opción que ha tomado como un militar presume de sus galones o las medallas conseguidas.

Yo, particularmente, no entiendo ese deseo de "anonimato" sobre algo que debe ser motivo de orgullo.

Marta.


Hola, me gustaría que diérais cabida en vuestra página a la siguiente sugerencia dirigida al Ayuntamiento: ¿Podría estudiarse la posibilidad de peatonalizar (perdón por el palabro) dos calles de nuestro barrio que, cruzándose perpendicularmente nos permitiera recorrerlo paseando de forma cómoda y relajada? Como sabéis esta iniciativa se ha llevado a cabo en barrios céntricos y comerciales de numerosas ciudades, con excelentes resultados sobre todo desde el punto de vista de la salud mental de los vecinos y visitantes. Para nuestro barrio apunto las calles de Hermosilla y Castelló, aunque desde luego podrían valer otras muchas. En fin, aunque parece una idea quimérica estoy seguro de que podría encontrarse la forma de llevarla a cabo, es cuestión de echarle ganas y ponerse a trabajar sobre ello ¿no os parece?. Muchas gracias y un saludo.

Fermín Eyurre


He leido la carta de Marta referente a los hábitos de monjas y sacerdotes. Me acuerdo cuando era pequeña e iba a un colegio de monjas de este barrio, hubo un año en el que muchas de las monjas empezarón a quitarse las tocas primero y a vestirse de calle después. Se armo un gran revuelo y se oyeron todo tipo de opiniones (sobre todo de nuestras madres y abuelas)y a nosotras como eramos pequeñas para opinar todo nos hacía mucha gracia sobre todo el ver a las monjitas de toda la vida con esos pelos cortos, canosos y sin arreglar. A mi particularmente me pareció bien ya que se pasaban todo el día sujetándose y recolocándose las tocas (se escurrian hacia atrás) y cuando llegaba el verano las pobras sudaban bastante con esos hábitos negros. Creo que en el siglo XXI no se debe ir vestido incómodo pudiendo ir cómodo y no creo que el ir vestidos de calle les interfiera en el trabajo ó profesión que ellos han elegido.

Carmen de Miguel



 

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