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Palacio
de Zabálburu
A finales del siglo XIX, entre los años 1872 y
1877, Francisco de Zabálburu adquiere por subasta
al Ayuntamiento de Madrid unos terrenos próximos
a la Puerta de Alcalá, que hasta entonces formaba
parte de los del Pósito y las tahonas de la Villa-Nueva.
Alrededor surgieron pequeños grupos de casas, que
al llegar el final del siglo XIX, el Ayuntamiento, que
era su poseedor, decidió sacar a subasta. Eran
unos metros cuadrados, que en su parcelación, quedaban
flanqueados por el palacio del Marqués de Salamanca
y del otro lado el del Marqués de Linares. |
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Francisco
de Zabálburu, encarga la construccción de
su casa-palacio al arquitecto José Segundo de Lema,
que fué discípulo de Eugène Emmanuel
Viollet-le-Duc (creador de la escuela del "Racionalismo
neogótico"), quien la realiza entre los años
1876 y 1878. Lema gozaba de gran prestigio en Madrid,
siendo también autor de varios edificios de esa
zona, aunque sus obras más conocidas son la Real
Fábrica de Tapices y el Panteón de Infantes
del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Sus
materiales favoritos eran el ladrillo visto, la piedra,
el hierro, la madera y el vidrio, como así podemos
apreciar en las fachadas del palacio.
En el año 1900 Severiano Sainz de la Lastra acomete
diversas reformas en el interior, con apertura de huecos
y cubrición de patios. En 1917 Luis Landecho levanta
un invernadero y un nuevo pabellón con salón
de fumadores y terraza. En 1919 eleva un piso en la vivienda
de Marqués del Duero.
D. Francisco de Zabálburu y Basabe nació
en Bilbao en 1826, hijo de Juan Francisco Zabálburu
Allende y de Segunda Basabe Gordia. Era el menor de cinco
hermanos. Se casó con Pilar Mazarredo y Tamarit
en la parroquia de San José de Madrid en 1877 y
tuvo una sola hija, Carmen, Condesa de Heredia Spínola,
por su matrimonio en 1900 con Alfonso Martos Arizcun.
Junto con sus hermanos pertenecía a la élite
de la sociedad bilbaina de ese momento, tanto en el aspecto
económico como en el político, social y
cultural. En Bilbao vivían en la calle del Arenal,
zona de asentamiento de las familias acomodadas de la
capital.
Viajaba con frecuencia a diversas ciudades españolas
como Murcia o Almería, entre otras, por motivos
financieros, de inversiones y también culturales.
En Europa comenzaba a despuntar el desarrollo industrial
y los Zabálburu recorrian paises donde implantar
sus negocios como Francia, Bélgica, Alemania, Austria,
Holanda o Inglaterra. Allí formaron parte de sociedades
industriales, comerciales o de transporte muy conocidas.
En Bilbao, don Francisco pertenecía a la Junta
de Agricultura, Industria y Comercio, era accionista de
la Compañía General Bilbaína de Crédito
y del Banco de Bilbao y miembro del primer Consejo de
Administración.
Retrato del pintor F. de Madrazo
Colaboró como suscriptor del ferrocarril de Tudela-Bilbao,
entre otros proyectos de su época. Las raices y
propiedades de los Zabálburu estaban entroncadas
en el valle de Gordejuela y dada su posición económica,
procuraron favorecer estas tierras sufragando la construcción
de escuelas.
Colaboró como suscriptor del ferrocarril de Tudela-Bilbao,
entre otros proyectos de su época. Las raices y
propiedades de los Zabálburu estaban entroncadas
en el valle de Gordejuela y dada su posición económica,
procuraron favorecer estas tierras sufragando la construcción
de escuelas.
En el aspecto cultural, don Francisco de Zabálburu
y sus hermanos realizaron acciones de mecenazgo para promocionar
artistas, entre ellos algún músico conocido,
como Julián Gayarre. Colaboró también,
cediendo terrenos de la zona del Ensanche para la edificación
de la Quinta Parroquia de Bilbao, San Francisco, donde
se halla enterrado, ya que fue trasladado desde Madrid
al fallecer el 2 de enero de 1897. Un grupo de senadores
acompañó el cortejo fúnebre hasta
la estación del Norte. Al llegar a Bilbao, todos
los Diputados a Cortes y otras autoridades de la ciudad
presidieron el entierro.
Desde los comienzos del siglo XIX, el apellido Zabálburu
aparece formando parte de las Instituciones. Felipe Antonio
Zabálburu fué secretario de Justicia (1818-1820);
Juan Francisco de Zabálburu, Diputado Provincial
(1820-1823); Francisco Zabálburu Lejarza, Regidor
electo (1831- 1833); Juan Domingo Zabálburu, Regidor
en suerte (1841-1843); Fernando Zabálburu, Regidor
electo, (1854-1856) y José Zabálburu Basabe,
Diputado General (1864-1866). D. Francisco representó
a Vizcaya en unas conferencias celebradas en Vitoria en
1867 al publicar la Obra de Legislación de Marichalar
y Manrique. En 1876 fue comisionado en Corte para tratar
la Ley de los Fueros.
Fue representante de Murcia en el Congreso y en el Senado,
Presidente del ferrocarril de Lumo a Pedernales, Senador
en 1893 y Senador Vitalicio desde 1896. Su elevada posición
económica le permitió ser elector del distrito
de Abando. Buenos terratenientes, gestionaban directamente
y supervisaban sus tierras para poder mejorar la productividad.
En una época en las que las vías de comunicación
no facilitaban los viajes, los Zabálburu importaban
semillas y plantas del norte de Europa y asistían
a las vendimias francesas para poder trasladar innovaciones
agrícolas a sus cultivos.
D. Francisco y sus hermanos se adelantaron un siglo en
la concepción aperturista y europea de sus gestiones.
Con gran audacia se movían en las finanzas, heredando
probablemente esa metodología de su propio padre,
quien años antes inició la ampliación
de capitales mediante depósitos bancarios y títulos
públicos en Delessert y Cía., Aguirrebengoa
fils & Uribarren, Duvergier Jeune Bassie y Cía.,
etc, en Londres y París.
Vemos su dedicación a la política y a las
finanzas y tenemos que subrayar su formación intelectual
y preocupación por el patrimonio cultural. Estudió
Derecho en las universidades de Madrid y la Sorbona. Hablaba
y escribía correctamente en francés y vascuence.
Publicó obras de historia, manifestando sus conocimientos
en este campo y en el de la Paleografía. Colaboró
en 35 volúmenes de la Colección de Documentos
Inéditos para la Historia de España, entre
1877 y 1892, y en la Nueva Colección de Documentos
Inéditos para la Historia de España y de
sus Indias. Madrid 1892-1894, 5 tomos.
(Información: Biblioteca
Francisco de Zabálburu)
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