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Iglesia
y Monasterio de Nuestra Señora de las Maravillas
En
el centro del Barrio de Salamanca se encuentra la iglesia de Nuestra.
Señora de las Maravillas, una de las advocaciones más
antiguas y populares de Madrid. Unido a dicha iglesia está
el Monasterio de Monjas Carmelitas contemplativas, como un remanso
de paz y oración, donde la Comunidad Carmelita vive bajo
la mirada de María en el silencio de la clausura, dedicadas
a la oración y el trabajo.
En la contemplación y la escucha de la Palabra de Dios las
Monjas Carmelitas prestan un servicio a la Iglesia y a la sociedad,
y desde su vida escondida comparten los problemas del mundo y se
hacen partícipes de las penas y alegrías de la humanidad.
Historia
Al decir de algunos historiadores, a mediados del siglo XVII, la
iglesia conventual llegó a ser "el santuario más
célebre de la corte". Según una hermosa leyenda
de las que suelen acompañar siempre a todas las imágenes
antiguas de María, un día del año 1620, estando
las monjas paseando por la pequeña huerta del convento -lugares
que ocupa hoy parte de la Plaza del Dos de Mayo- repararon con sorpresa
que una pequeña y linda imagen del Niño Jesús
se hallaba recostada sobre una mata de flores o de las llamadas
de "maravilla", flores iridáceas de color anaranjado
o amarillo.
Las monjas lo recogieron y con grande alborozo lo llevaron al coro,
donde improvisaron un altar, adornándolo con las flores sobre
las que había aparecido. Pronto comenzaron a llamarlo "Niño
Jesús de las maravillas". Cuando años más
tarde lo colocaron en las manos de la Virgen, el Niño era
tan diminuto que necesitó estar adornado con ese asiento
floral y, fieles a este tradición, el Niño Jesús
sigue sobre un ramo de flores que la Virgen sostiene entre sus manos.
Tras diferentes cambios de conventos motivados por las guerras y
la política, durante la novena solemne de la Virgen de las
Maravillas del año 1902 en las comendadoras, el predicador,
don Francisco Díaz de Ribera, dijo estas palabras: "¿Es
posible que una archicofradía tan numerosa, en la que hay
personas tan pudientes, no haga iglesia y convento a las carmelitas?".
Estas palabras dejaron profunda huella en el alma piadosa de doña
Milagros Gosálvez, quien manifestó a su esposo, don
Saturnino Calderón, su deseo de atender la llamada del predicador.
Y, a los pocos días, manifestaron su propósito de
erigir templo y monasterio en honor de Nuestra Señora de
las Maravillas.
El 20 de mayo del mismo año 1902 comenzaban las obras, tras
la bendición y colocación de la primera piedra por
el obispo de Madrid, don Victoriano Guisasola.
El 11 de junio de 1904 se trasladaba la comunidad, con la imagen
de la Virgen, a su nuevo convento de la calle Príncipe de
Vergara 23.
El convento madrileño de las Maravillas se ha convertido
en la casa madre y solariega para una familia carmelita que ha llevado
a sus hijas a fundar nuevos carmelos en lejanas tierras. En la República
Dominicana en el año 1954 y en las islas Filipinas en 1958,
fundando entre ambos otros tres nuevos con posterioridad.

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